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RECOMENDACIONES
Para
que la población esté informada y se prevenga
contra el cáncer, el Comité de Educación
Pública de la Asociación Argentina del
Cáncer elaboró una serie de recomendaciones.
La
alimentación puede influir en la aparición
de una tercera parte de las enfermedades malignas. La
dieta rica en grasas y pobre en fibras tiene relación
con la incidencia del cáncer de mama, del cáncer
de útero, del cáncer de intestino grueso
y del cáncer de próstata. Esto se atribuye
a una influencia perjudicial sobre ciertas hormonas
y sobre sales biliares del intestino.
Para
prevenirse del cáncer, los alimentos grasos (especialmente
los de grasa animal) no deben exceder entre el 25 al
30% de las calorías de la dieta diaria. Para
reducir las carnes grasas, se aconseja reemplazarlas
por carnes magras o aves sin piel, o bien pescados magros.
Cambiar la manteca por margarina vegetal untable y sobre
todo la leche entera por la descremada.
Los
alimentos ricos en fibras protegen al organismo especialmente
de los tumores del intestino grueso (colon y recto)
porque ayudan a evitar la constipación y así
se irrita menos la pared del intestino. Las fibras están
contenidas en los cereales como: maíz, trigo
o salvado y en los vegetales verdes habituales en la
dieta, como por ejemplo: coliflor, brócoli, repollo,
espinacas, acelgas, zapallitos; y en las legumbres:
lentejas, porotos, garbanzos.
Los
alimentos ricos en vitamina A, C y E han demostrado
ofrecer protección contra ciertas formas de tumores
de pulmón, de mama y del tubo digestivo. Entre
los alimentos ricos en vitamina A figuran: damascos,
manzanas con cáscaras, zanahorias, zapallos,
batatas, tomates, duraznos. Con mucha vitamina E, se
encuentran los cereales de grano integral, como los
copos de maíz, de trigo, el salvado, la avena,
las avellanas entre otros. Y dentro de los alimentos
ricos en vitamina C están las frutas frescas:
naranja, mandarina, pomelo, ananá y frutilla.
Toda
la población debe tener conciencia de que la
obesidad es un enemigo en la lucha contra el cáncer,
sobre todo en la mujer después de la menopausia.
Con la obesidad bien manifiesta aumenta el 20 ó
30% el riesgo de desarrollar un cáncer de mama,
de intestino o de útero. Por lo cual se recomienda
evitar el sobrepeso.
El
consumo excesivo de alcohol y de tabaco durante muchos
años puede ocasionar cáncer de pulmón,
de vejiga o de las partes altas del aparato digestivo.
Se aconseja firmemente moderar o suprimir estos hábitos
para prevenir un grupo de tumores que están aumentando
año a año en año población
de ambos sexos.
Se
recomiendan los chequeos preventivos periódicos
porque hay un largo período silencioso entre
la iniciación del cáncer y la aparición
de los síntomas.
El examen preventivo descubre los tumores en una etapa
"muda".
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