GÉNESIS
DEL CÁNCER
Uno de los desafíos de mayor trascendencia en el
estudio del cáncer, ha sido y sigue siendo aún
hoy, la determinación de los mecanismos que conducen
a la transformación de una célula normal
de nuestro organismo, en una célula tumoral/neoplásica
maligna o célula cancerosa.
500
años a.c., Hipócrates llamó por
primera vez cáncer, (término de origen
griego que significa cangrejo) a la presencia de una
nueva masa celular originada a partir del propio tejido,
con prolongaciones que se introducían en el tejido
circundante, aparentemente normal.
Recién
hacia 1975, Harold Varmus y Michel Bishop de la Universidad
de California, dieron a conocer que detrás del
origen de la célula maligna subyace un largo
período de tiempo, durante el cual se han ido
acumulando alteraciones genéticas (mutaciones
de distintos genes), que la célula ha fracasado
en su reparación.
Todas
las células normales de nuestro organismo contienen
en sus núcleos 46 cromosomas, formados cada uno
de ellos, por una molécula de ADN (ácido
desoxirribonucléico). Los genes, segmentos de
esa molécula de ADN, son los responsables de
producir las diferentes proteínas que estarán
encargadas de mediar cada una de las distintas funciones
que realiza una célula. El daño sufrido
por un gen, deriva en la producción de una proteína
anómala, es decir, parecida a la que producía
en condiciones normales pero lo suficientemente distinta
como para alterar la función celular mediada
por ella. Podría tratarse de proteínas
que controlan el crecimiento y la división celular.
De este modo las células comienzan a dividirse
en forma descontrolada y aberrante. Las mismas, pueden
adquirir la capacidad de migrar, infiltrar e invadir
tejidos vecinos, ingresar a vasos sanguíneos
y/o linfáticos para alcanzar de este modo tejidos
distantes, dando origen a la formación de tumores
secundarios o metástasis.
FACTORES
DESENCADENANTES
Una
preocupación dominante fue establecer los factores
que pueden inducir la transformación de un proto-oncogen
(genes normales presentes en todas nuestras células)
en un oncogen. Entre ellos podemos señalar:
1).-
Causas físicas.
2).- Causas químicas.
3).- Causas biológicas.
Causas
físicas.
a).-
Radiaciones Ultravioletas: exposiciones cutáneas
excesivas, especialmente sin protectores adecuados y
en horarios no permitidos, a los rayos solares. Producirían
Cáncer de piel (epiteliomas y melanoma malignos).
b).- Radiaciones Ionizantes: las producidas por la radioterapia
convencional, por fuentes radioactivas atómicas
o desechos radioactivos. Estos factores producen primordialmente
riesgo de leucemias.
Causas químicas.
Según
la Agencia Internacional de Investigación del
Cáncer de Lyon (Francia), existen más
de cincuenta productos químicos, muchos de los
cuales son manipulados por el hombre en sus lugares
de trabajo, que tienen propiedades cancerígenas
(Tabla 1).
Tabla
1
| Agente
químico |
Fuente |
Riesgo
tumoral |
| Asbesto
o amianto |
Industrias
del fibrocemento
Aisladoresy automotores |
Cáncer
pleuro-pulmonar |
| Arsénico |
Aguas
contaminadas |
Cáncer
de pulmón, hígado y piel |
| Cloruro
de vinilo |
Industrias
del plástico |
Cáncer
de hígado |
| Anilinas |
Uso
industria |
Cáncer
de vejiga |
| Tabaco
(alquitrán ybenzopirenos) |
Hábitos
sociales |
Cáncer
de pulmón |
| Plomo |
Nafta |
Cáncer
de pulmón |
| Cobre |
Uso
industria |
Cáncer
de pulmón |
Causas biológicas.
Distintos
tipos de virus.
· Virus Herpes Simplex II (algunas formas de
leucemias).
· Virus Epstein Barr (linfomas malignos).
· Virus de la Hepatitis B y C (la hepatitis crónica
puede evolucionar hacia la cirrosis y el carcinoma hepatocelular).
· Virus Papiloma Humano (HPV) (carcinoma de cuello
uterino), actualmente se encuentran en elaboración
vacunas contra las cepas más frecuentes.
Cabe
mencionar un grupo de agentes, que sin ser cancerígenos
per se, pueden contribuir al desarrollo de una patología
tumoral. Se los denomina factores promotores, y entre
ellos podemos mencionar:
·
La dieta.
· El alcohol.
· Las hormonas.
· El stress.
Las
dietas hipergrasas constituyen un factor de riesgo.
Es importante incorporar alimentos que proveen fibras,
por ejemplo, frutas, verduras, cereales, etc.
El consumo de alcohol se asocia al desarrollo de tumores
de cabeza y cuello y esófago.
El abuso de productos hormonales, por ejemplo estrógenos
(en forma de anticonceptivos orales), pueden favorecer
el desarrollo de cáncer de mama y de endometrio.
El stress provoca una disminución de las defensas
inmunológicas.
FACTORES DE LA DIETA QUE PUEDEN AUMENTAR EL RIESGO
DE DESARROLLAR CÁNCER
1).-
Grasas: el registro de muerte por cáncer
de mama en el mundo, elaborado por Japón en 1984,
demuestra que los países que consumen entre 50
y 80 grs de grasa/día (Japón, Guatemala,
Chile, Costa Rica, etc)tienen una incidencia de mortalidad
5 a 10 veces menor que aquellos que consumen entre 100
y 189 grs de grasa/día (Gran Bretaña,
Holanda, Estados Unidos, Canadá,etc). Nuestro
país se halla en una situación intermedia.
Las grasas saturadas de origen animal (carnes rojas,
huevo, manteca, queso, tocino, etc) tienen un efecto
más nocivo que las grasas de origen vegetal (maíz,
girasol, oliva, margarina untable, etc). Se relaciona
una dieta hipergrasa con el mayor riesgo de desarrollar
cáncer de colon, endometrio y próstata.
Hay
una observación interesante: los esquimales que
consumen abundantes alimentos grasos, tienen sin embargo
menor incidencia de cáncer que la población
del resto del continente. Esto se atribuye a que se
nutren con grasas de pescados y animales marinos que
contienen ácidos grasos esenciales poliinsaturados
(omega 3).
Combatir la obesidad es un camino recomendable para
la prevención del cáncer y de otras enfermedades,
por ejemplo, cardiovasculares. La Agencia Internacional
del Cáncer (IARC) de Lyon, señala que
un 40 % de sobrepeso, aumenta en un 30% la incidencia
de tumores de ovario y de endometrio.
La
forma de preparación de los alimentos puede modificar
las propiedades de algunos de sus componentes. Por ejemplo,
el ahumado del pescado que se consume en Finlandia,
Islandia y otros países del este europeo, produce
la formación de un hidrocarburo polocíclico
aromático que tiene propiedades mutagénicas,
es decir, que aumenta el riesgo cancerígeno.
2).-
Té: investigaciones recientes realizadas
en EE.UU indican que ciertos componentes químicos
del té verde o negro, como los polifenoles, demostraron
que tienen una acción inhibitoria del crecimiento
tumoral en animales de laboratorio. Se advierte el riesgo
sobre el hábito de beberlo a temperatura elevada
(esto es extensivo a otras infusiones).
3).-
Conservantes: los nitritos y nitratos que se
utilizan en la conservación de algunos alimentos,
tienen la propiedad de conjugarse con aminas a nivel
del tubo digestivo, dando lugar a la formación
de nitrosaminas. Este último compuesto se vincula
al desarrollo de cáncer gástrico.
FACTORES
DE LA DIETA QUE PUEDEN CONTRIBUIR A DISMINUIR EL RIESGO
DE DESARROLLAR CÁNCER
1).-
Fibras: es la porción no digerible de
los vegetales, capaces de ejercer un efecto protector
sobre la mucosa intestinal. Recientes estudios llevados
a cabo en Finlandia y Dinamarca, grandes consumidores
de fibras, presentan cuatro veces menor incidencia de
cáncer de colon con respecto a otras poblaciones.
Se aconseja el consumo de 25 a 35 grs. de fibras por
día.
2).-
Vitaminas: su consumo, en las cantidades adecuadas,
disminuyen el potencial cancerígeno de algunos
factores.
3).-
Calcio: se encuentra en la leche y en sus derivados,
es considerado un factor de protección especialmente,
en la prevención del cáncer de colon.
EPIDEMIOLOGÍA
DEL CÁNCER
Es
una disciplina que se ocupa del estudio de los factores
que determinan la aparición y el impacto de esta
enfermedad en las poblaciones, con un objetivo claro
y primordial, la prevención.
Se
analizan las causas que determinan las variaciones en
la frecuencia de distintos tipos de cánceres,
según: edad, sexo, zona geográfica (alimentación,
medio ambiente, actividad laboral, costumbres sociales,
etc)
La
ocurrencia del cáncer se deduce mediante tasas
y proporciones, las más utilizadas son:
Tasa
de incidencia: número de personas que contraen
determinada enfermedad como proporción de la
población expuesta, por unidad cronológica.
Tasa
de prevalencia: número de personas que padecen
de una enfermedad determinada en un momento dado por
población sujeta al riesgo.
Tasa
de mortalidad por causa: indica el número de
muertes atribuibles a una causa específica por
100.000 habitantes en determinado año.
LA
INCIDENCIA
El
cáncer se presenta en todas las edades, desde
la niñez hasta la vejez. Pero, es evidente que
el riesgo aumenta con el avance de la edad, ya que la
mitad de los casos ocurren por encima de los 50 años.
En las últimas décadas la longevidad fue
creciendo, y ya es reconocido un promedio de vida por
encima de los 80 años. Por este motivo, se prevee
un aumento progresivo de la incidencia del cáncer,
atribuible a una disminución de las defensas
inmunológicas y por otra parte, debido a que
los tejidos envejecidos resultan ser más sensibles
a la acción de los cancerígenos ambientales.
Debemos destacar que en la actualidad, la llamada "tercera
edad", que habitualmente se ubica entre los 65
y 90 años, no se la considera como un límite
para el tratamiento del cáncer, y se están
empleando los mismos métodos diagnósticos
y terapéuticos que en los pacientes jóvenes.
En nuestro país, no existe por el momento un
Registro Nacional de los nuevos casos de cáncer
que se producen por año en la población.
Desde hace algunos años existen registros que
estudian este factor en Concordia (Entre Ríos)
y en Bahía Blanca (Buenos Aires).
En la Argentina se estima que ocurren 120.000 nuevos
casos de cáncer al año. En el hombre predominan:
el cáncer de pulmón, próstata,
colon y piel. En la mujer: cáncer de mama, útero,
ovario, colon y piel. Se estima que una de cada nueve
mujeres desarrollará cáncer de mama en
el curso de su vida.
LA
MORTALIDAD
El
cáncer es una enfermedad de gran trascendencia
social y científica a nivel mundial. En nuestro
país constituye la segunda causa de muerte después
de las enfermedades cardiovasculares, aumentado algo
más del 1% por año.
Los datos de mortalidad son extraídos de los
certificados de defunción. En cuanto a la frecuencia
de la mortalidad para ciertas localizaciones tumorales
respecto de todas las muertes por cáncer, en
nuestro país disponemos de datos proporcionados
por el Ministerio de Salud y Acción Social de
la Nación (Programa Nacional de Estadísticas
de la Salud, n°: 42). De acuerdo con este informe,
el total de defunciones registradas por esta causa fue
de 52.845, de los cuales 28.945 fueron hombres y 23.900
mujeres (ver cuadro adjunto).
Analizadas las tasas de mortalidad por cáncer
en las distintas provincias, se han encontrado para
ciertos tumores variaciones notables. El cáncer
de pulmón fue la principal causa de muerte por
cáncer entre los varones en Capital Federal y
en 21 provincias. El cáncer de mama fue la principal
causa de muerte entre las mujeres en la Capital Federal
y en 18 provincias. Las mayores tasas de mortalidad
por cáncer de cuello uterino se presentaron en
Formosa, Salta, Jujuy, Chaco y Misiones, debido a la
extensa población de aborígenes con más
alto riesgo por sus deficientes cuidados ginecológicos.
Cuando se analiza el problema del cáncer surgen
siempre dos planteos: uno de ellos es la magnitud del
mismo y el otro, el de los riesgos que ocasiona en la
vida de la población. En cuanto al primero de
ellos, con respecto a nuestro país, se presentan
120.000 nuevos casos al año. En cuanto al segundo,
ocurren algo más de 50.000 muertes por esta enfermedad.


PREVENCIÓN
Si
bien la incidencia de las enfermedades oncológica
crece en todo el mundo, según la Organización
Mundial de la Salud, han mejorado las posibilidades
de curación gracias a las posibilidades de un
diagnostico precoz. En la actualidad, se estima que
1 de cada 4 personas al nacer está en riesgo
de contraer cáncer, y se cree que este riesgo
disminuirá a 1 de cada 3 en el próximo
siglo.
Según
lo estimado por la Sociedad Americana del Cáncer,
podría evitarse el desarrollo del 35% de los
casos de cáncer, si se adoptaran las medidas
de prevención adecuadas.
Se
consideran de mayor importancia dos formas de prevención
del cáncer:
Prevención
primaria: su objetivo esencial es evitar el desarrollo
de la enfermedad.
Prevención
secundaria: procura descubrir la enfermedad cuando aún
no se presentan síntomas, y siendo detectadas
mediante recursos técnicos adecuados, permite
la curación.
Prevención Primaria.
Se
trata de evitar la acción del agente cancerígeno:
sea físico, químico o biológico,
como así también, la de los llamados agentes
promotores. Es necesario que se tomen las medidas correspondientes
al control de la contaminación ambiental, producida
entre otros, por las emanaciones de humo y gases tóxicos
que se originan en ciertas industrias y los que se desprenden
de la combustión de automotores.
Prevención
Secundaria.
Una
de las primeras contribuciones fue la del investigador
griego, George Papanicolaou, quien en 1928 dio a conocer
la posibilidad de detectar células malignas en
pequeñas lesiones tumorales ocultas del cuello
uterino. En nuestro país, este método
de prevención secundaria del cáncer de
cervix, comenzó a aplicarse hacia 1946.
Este método consiste en colocar el espéculo
vaginal y tomar una muestra del orificio cervical externo,
empleando una fina espátula de madera, con la
cual se obtienen células que se han descamado
de la superficie del cuello uterino. El material recogido
de este modo en forma indolora, se preserva en alcohol
para ser posteriormente estudiado por un patólogo
a nivel microscópico. Las células que
componen este material pueden ser normales o presentar
ciertas alteraciones o ser células tumorales
malignas.
Otro ejemplo de prevención secundaria se halla
en el cáncer de mama. Cuando un tumor tiene unos
5 mm de diámetro, no se palpa, pero ya está
constituido por varios millones de células que
pueden ser malignas. Si se realiza una buena mamografía,
el diagnóstico precoz, permitiría la realización
de una pequeña cirugía conservadora o
tumorectomía; con muy buen pronóstico
para la paciente.
En
el caso de individuos con riesgo aumentado de desarrollar
cáncer de colon, como ocurre en los casos familiares,
es aconsejable la realización de una colonoscopia.
La misma, permite la inspección de las paredes
del intestino y eventualmente, tomar una muestra de
tejido para su posterior análisis. Si se descubriera
la existencia de pólipos (tumores benignos que
pueden malignizarse) es factible su extirpación
durante el mismo procedimiento.
Es muy importante no minimizar las molestias gástricas
consideradas "inespecíficas", en especial
si éstas perduran en el tiempo, como por ejemplo,
la acidez o el dolor a nivel gástrico luego de
la ingesta.
La exploración de cada órgano, según
sea la sintomatología que se presenta, requerirá
de la realización de estudios específicos
para arribar al diagnóstico correcto. No es el
objetivo de este fascículo desarrollar cada uno
de ellos, pero sí deseamos describir las llamadas
"señales de alerta" que deben motivar
la consulta inmediata con el profesional. Aquí
están algunas de ellas (Ver Tabla 2).
·
Cambios en el ritmo de evacuación del intestino
o de la vejiga.
· Una herida o "llaga" que no cicatriza
en el tiempo esperado.
· Aparición de sangre en la orina, en
la materia fecal, en el esputo, en el flujo vaginal
etc., o aparición de secreciones anormales (por
ejemplo, a través del pezón, etc.).
· Engrosamiento o bultos en el seno o en cualquier
otra parte del cuerpo.
· Dificultad al tragar.
· Tos persistente, ronquera.
·
Cambios en el tamaño, forma o color de una verruga
o de un lunar, como así también, si se
presentara sangrado o prurito (picazón).
AUTOEXAMEN
DE MAMAS
Se
estima que una de cada nueve mujeres desarrollará
cáncer de mama en el transcurso de su vida. Constituye
la enfermedad tumoral más frecuente en este sexo,
por tal motivo se insiste en la realización del
autoexamen mamario mensualmente, luego del período
menstrual. Esto posibilitará la detección
de cualquier irregularidad en los senos, como por ejemplo:
a).- hundimiento de la piel.
b).- eczema o enrojecimiento.
c).- pezón retraído, desviado o con distintos
niveles.
d).- "hinchazón " o "bultos"
con o sin dolor.
e).- secreción por el pezón.
Ver
dibujos sobre la inspección y la palpación
de las mamas.
La
palpación debe realizarse con la mano plana usando
las yemas de los dedos, suavemente pero en profundidad,
recorriendo la superficie de la mama como si se tratara
de la esfera de un reloj. Con la mano derecha, examinar
la mama izquierda y con la mano izquierda, la mama derecha.
Ante cualquier anormalidad que se presente se debe consultar
de inmediato al médico.


PREDISPOSICIÓN
HEREDITARIA
Es
muy frecuente la pregunta respecto de si el cáncer
puede ser transmitido de padres a hijos.
El cáncer no es hereditario. Podemos definirlo
como una enfermedad genética adquirida. Cómo
es esto o qué significa?
Para evaluar el mayor o menor riesgo que presenta un
individuo, de padecer un tumor maligno en una localización
determinada, es importante considerar los antecedentes
familiares. Esto podría hablarnos de cierta predisposición
a tener determinados genes alterados. Pero será
de peso importante la acción de factores ambientales
sobre los genes de ese individuo.
Además debemos recordar, que el cáncer
es una enfermedad tratable y con posibilidades de curación
en un 40 a 50% de los casos, cuando se realiza un diagnóstico
precoz.
Frente a un paciente con antecedentes familiares de
cáncer, se podrá ofrecer la posibilidad
de efectuar un seguimiento más estrecho mediante
la realización de los estudios adecuados, con
el propósito de detectar en forma temprana las
llamadas señales de alerta. Además podrán
implementarse medidas generales, a saber: a).- dieta
hipograsa y rica en fibras, b).- descanso nocturno adecuado,
c).- combatir el stress, d).- actividad física,
e).- evitar el cigarrillo, f).- disminuir el consumo
de alcohol.
Cuando la enfermedad ya se ha presentado, a los consejos
anteriores podemos sumar: a).- buen apoyo psicológico,
b).- conservar la actividad laboral, etc.

CONCEPTOS
VINCULADOS CON EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER
Referente
a este importante capítulo deseamos dejar establecido
que esto involucra dos áreas: por un lado, el
tratamiento del tumor en si mismo y por otra parte,
la conducta frente al paciente portador del tumor.
Con respecto a lo primero debemos convenir que existen
múltiples variedades de tumores malignos con
distintas localizaciones, distintos grados de malignidad,
que se presentan en ambos sexos y en todas las edades.
Frente a estos cuadros, la oncología cuenta fundamentalmente
con la posibilidad de la intervención quirúrgica,
la radioterapia y la quimioterapia , en forma de monoterapias
o combinadas, según el caso. Este tratamiento
multidisciplinario ha generado en las últimas
décadas un gran progreso en los resultados terapéuticos
que puede estimarse hasta en un 60% de curaciones definitivas.
Confiamos en mejores perspectivas a medida que progresa
la detección temprana del cáncer en diversas
localizaciones como por ejemplo la mama, pulmón,
colon, aparato genital, próstata, etc.
Más recientemente, se ha procurado obtener beneficios
de métodos complementarios en el tratamiento
del cáncer, como por ejemplo la denominada inmunoterapia.
Esta, procura mediante el empleo de anticuerpos monoclonales
atacar las células malignas. Existen muchas esperanzas
en el desarrollo de la llamada terapia por genes, consistente
en el reemplazo de un gen dañado por un gen normal.
Con
relación al segundo aspecto de la terapia del
cáncer, debe decirse en todos los casos que se
trata a un paciente portador de un tumor maligno, ya
que el 50% de un tratamiento de esta naturaleza está
referido al propio enfermo y no solamente a la enfermedad,
para poder lograr una mayor respuesta a la terapia y
también una mejor y más prolongada calidad
de vida. Dentro de este concepto ponemos énfasis
en lo siguiente:
1)
La nutrición: Es fundamental cuidar durante
todo el plan de tratamiento un buen régimen alimenticio
que no solamente sea protector frente a la localización
de la enfermedad, sino también sea equilibrado
para neutralizar los efectos secundarios de la terapia.
2) El descanso: Es importante que al paciente
se le brinde todos los recursos para que tenga un buen
descano diurno y nocturno.
3) El dolor: Deben buscarse todos los recursos
paliativos para que el paciente no tenga ese trauma
que perjudica la tolerancia al tratamiento.
4) Ambiente laboral: No limitar la labor ocupacional
cuando es gratificante para el paciente.
5) Factor psíquico: Combatir toda forma
de perturbación psíquica como la ansiedad,
angustia y depresión, con el apoyo profesional
de psicólogos o psiquiatras.
6) El stress: Para mayor eficacia de la terapia
convencional buscar los recursos para prevenirlo, evitando
así una disminución de las defensas inmunitarias.
7) La soledad: Con mucha frecuencia hemos observado
que las personas que transitan su vida sin compañía
y son particularmente de edad avanzada padecen con más
intensidad la depresión psíquica, por
eso ha sido beneficioso que en años recientes
hayan prosperado las terapias de grupo donde los pacientes
comparten sus mismas inquietudes y con ello adquieren
una mejor calidad de vida.
INVESTIGACIONES FUTURAS EN ONCOLOGÍA
En
el siglo XXI seguirán siendo una preocupación
las investigaciones tendientes a dilucidar el por qué
la célula maligna prolifera permanentemente produciendo
su "inmortalidad", en contraste con la célula
benigna que tiene un plazo previsto de vida.
En oposición, la sobrevivencia de la célula
cancerosa ha creado una enorme inquietud en oncología
porque se admite que unas pocas células tumorales
desprendidas del tumor primitivo pueden quedar alojadas
en forma latente e inadvertida en cualquier lugar del
cuerpo por largos años y mantener su vitalidad
mediante su extraordinaria facultad de producir ella
misma su endotelio vascular y formar una pequeña
fuente local de producción sanguínea lo
que permite su sobrevivencia. Esta propiedad es la llamada
"angiogénesis", Además la célula
maligna, a diferencia de la mayor parte de las células
normales, cuenta con una enzima denominada telomerasa,
la cual impide el acortamiento de los cromosomas. En
condiciones normales, con cada ciclo de división
celular, las células normales van perdiendo un
segmento del extremo distal de sus cromosomas. Esta
circunstancia actúa como un reloj biológico
mediante el cual la célula testea cuánto
tiempo de vida le resta. La célula maligna al
disponer de la actividad de esta enzima, tiene la posibilidad
de mantener la longitud de los extremos de sus cromosomas,
y continúa con nuevos ciclos de división.
Recomendaciones de ASARCA ( Asociación Argentina del
Cáncer) y de la American Cancer Society para la detección
precoz del cáncer en la población asintomática
Tabla
2
| Localización |
Examen |
Sexo
|
Edad |
Frecuencia |
|
Mama
|
Autoexamen |
F
|
A
partir de los 20 años |
Todos
los meses |
| Examen
clínico |
F
|
Entre
los 20 y los 40 años |
Cada
3 meses |
| Mamografía* |
F
|
Más
de 40 años |
Cada
1 a 2 años |
|
F
|
50
años en adelante |
Anual |
|
Útero
y ovario
|
Papanicolaou |
F
|
Mayores
de 18 añosMenores de 18 años sexualmente activas |
Anual |
| Colposcopia |
F
|
Mayores
de 18 años sexualmente activas |
Anual |
| Ecografía
ginecológica |
F
|
|
Testículo
|
Autoexamen |
M
|
A
partir de los 18 años |
Anual |
| Examen
clínico |
M
|
|
Próstata
|
Tacto
rectal* |
M
|
50
años y mayores |
Anual |
| Antígeno
prostático especifico(PSA)*2 |
M
|
50
años y mayores |
Anual |
|
Colon
y Recto
|
Examen
digitalrectal * |
F
y M
|
40
años y más |
Anual |
| Sangre
oculta en materia fecal* |
F
y M
|
50
años y más |
Cada 2 años |
| Sigmoidoscopia |
F
y M
|
50
años y más |
Cada
3-5 años |
|
Pulmones
|
Radiografía
detórax |
F
y M
|
20
años y más(particularmente en fumadores) |
Anual |
*Las
edades y la frecuencia con la cual se aconseja la práctica
de los estudios se ajustará según el grado de riesgo
del individuo y el consejo médico.
|