El cáncer puede aparecer en
todos los órganos del cuerpo.
No puede hacerse prevención en todos.
En nuestro país las formas de cáncer más
comunes, son las más accesibles para estudiarlas
y hacer el diagnóstico precoz.
En mujeres: mama, útero, colon, piel, boca.
En hombres: pulmón, próstata, colon, testículos,
piel, boca.
Las leucemias, linfomas y mielomas, también frecuentes,
no tienen prevención, pero hay un porcentaje
más alto de cura que en otras formas de cáncer.
Hoy una de cada dos personas enfermas
de cáncer se cura. La clave para ganarle a la
enfermedad es el diagnostico precoz. Por eso hay nuevas
técnicas, como marcadores tumorales, que detectan
el mal por una análisis de sangre.
La mitad de los tumores aparece en la
población de más de 50 años. Al
haber más gente mayor, hay más cáncer.
A mayor longevidad la persona tiene menos defensa biológica
y estuvo más expuesto a los factores ambientales.
En ese contexto, los tejidos son más susceptibles
de ser atacados.
En cuanto al frente educativo, llamado
de protección del individuo, se trata de poner
el máximo empeño en las normas de la prevención
primaria y secundaria del cáncer.
La prevención primaria
significa evitar las causas. Según la Organización
Mundial de la Salud, el 80 % de estas causa pueden prevenirse:
se relacionan con el cambio de estilo de vida en la
segunda mitad del siglo XX: la incorporación
de las mujeres al mercado laboral, con el consiguiente
estrés, la difusión de las adicciones
y del tabaquismo, la reducción del número
de hijos y del tiempo de amamantamiento (protectores
naturales contra el cáncer de mama) y la moda
exposición excesiva al sol. Entre otros ejemplos:
contaminantes del ámbito laboral, ciertos hábitos
(alcohol, dieta), sustancias químicas laborales,
pesticidas, etcétera. Esta prevención
depende exclusivamente de la educación de la
comunidad para que conozca estos riesgos y se proteja
contra ellos.
La prevención secundaria
consiste en hacer un diagnóstico precoz
del cáncer en los órganos posibles: mama,
útero, colon, pulmón, próstata,
testículos, boca, piel.
Hoy se puede detectar un tumor muy pequeño, oculto,
sin síntomas, gracias a los métodos de
chequeos habituales, asociados a los progresos de los
quipos tecnológicos. El ejemplo más significativo
es el de mama, en la que con las nuevas mamografías
pueden descubrir lesiones de pocos milímetros
(5 milímetros) y ser extirpadas con un 90% a
100% de probabilidad de curación.
De manera que la solución al
problema del futuro está en la prevención
del cáncer, como primera medida, mientras la
ciencia sigue buscando otros recursos de protección
que dan mayor seguridad en el manejo de los pacientes.